22/1/16

LA TRIBUNA DE MONTERDE: Con la Iglesia hemos topado

Pasó casi un año desde que una noche, sin aviso, se viniera abajo parte del tejado de la iglesia de La Pereda, una iglesia de no muchos años de antigüedad que se encuentra al lado del colegio del pueblo. No pasó nada… O sí, la iglesia quedó inutilizada y con un boquete en el tejado que va a costar mucho tiempo y dinero arreglar.
“Con la Iglesia hemos topado”, me decía una señora al preguntarle hace unas semanas sobre el tema. Una vez más, la ‘empresa’ con más recursos económicos del mundo, se niega a aportar un mísero euro para reformar un templo. Lo habían hablado con el Arzobispado y, largas. “Y si escribimos al Papa, igual. Esos no sueltan un duro. Si fuera para pedirnos a nosotros ya hubieran venido…”. El templo ya no acogía misas semanales, según me contaba esta mujer, pero que sí se abría para la misa de las fiestas del pueblo y para alguna otra ocasión especial y, al parecer, estaba bastante cuidado por dentro, con la salvedad del tejado.
*La iglesia de La Pereda, con el alero roto y el boquete en el tejado.
Muchas veces criticamos que las administraciones públicas se preocupan poco del patrimonio. ¿Cuántas veces habremos oído, visto o leído, aquello de “si no miran por ello, acabará cayendo” y, poco tiempo después, acaba cayendo? Pues la Iglesia hace lo mismo respecto de sus inmuebles. En Mieres, como en cualquier otro municipio que se precie, la Iglesia tiene una lista interminable de bienes, que van desde templos dedicados al culto, hasta pisos, pasando por garajes, un colegio y unas cuantas casas parroquiales. Hace unos meses, un amigo mío presidía una comunidad de propietarios de garajes en la que la Iglesia tenía un par de plazas o de cocheras. “¿Te puedes creer que colgamos en el tablón el anuncio para pagar en enero y estamos en noviembre y todavía no han ingresado la cuota?”, me comentaba.
Decimos de las administraciones, pero la Iglesia, volviendo al tema central del artículo, está dejando caer un patrimonio abundante. Hay cosas que tienen valor patrimonial y artístico (véase la capilla del Palacio de Villarejo, primer templo de la parroquia de Santullano, con varios siglos entre sus muros y con los aleros y el tejado destrozados) o que sin tener ese valor patrimonial o artístico, sí tienen un simple valor popular (como el templo de La Pereda, al que empezaba refiriéndome en este artículo).
Que sí, que tiene razón esa mujer con la que hablaba… Pedir a los más ricos es, casi siempre una odisea, y casi nunca se obtiene algo… 

2 comentarios:

Xurde dijo...

Son los que más tienen pero tamién los que pior lo suelten. Lo que teníen que facer los ayuntamientos yera lo mesmo que faen a los particulares: que tienes una capilla en ruines, pues ábrote un expediente de derribu: o arregles o te lo tiro y te paso la factura.
A ver si asina espabilaben.

Anónimo dijo...

Basta con ver cómo tienen la iglesia de San Juan, llena de descolchones en las paredes. Así que si no arreglan una importante en plena ciudad como para arreglar las de los pueblos.