8/4/16

CRÓNICA NEGRA MIERENSE: Los crímenes de Nicolasa (1913 y 1950)

La muerte siempre ha estado presente en el pozo San Nicolás, conocido también como Nicolasa, pues no en vano fueron decenas los mineros que se dejaron la vida en sus entrañas. Fuera del pozo también hubo sucesos trágicos. En concreto, dos asesinatos, separados por un espacio temporal de casi 37 años.
*Nota de prensa sobre el primero de los casos.
El primero de ellos tuvo por víctima a José García y ocurrió muy temprano, en la mañana del 17 de noviembre de 1913, a eso de las siete horas. José García era uno de los vigilantes del pozo. En la mañana de ese 18 de noviembre, se dirigía a trabajar, como cualquier otro día. Según informaron los diarios de la época, ya en las instalaciones del pozo, un hombre salió de detrás de una esquina y le disparó un tiro, a quemarropa, con un revólver. Murió en el acto. El agresor huyó y pese a que se realizaron diversas investigaciones, el caso acabó por archivarse. Nada dice la prensa de la época sobre su vida personal, pero la nota de prensa publicada por el corresponsal de ABC en Oviedo habla de “venganza”. Sea como fuera, este es un ejemplo de que, aunque pocos, sí hay crímenes perfectos.
Nicolasa volvió a ser escenario de un asesinato, casi 37 años más tarde: el 1 de noviembre de 1950. En la mañana del día siguiente, 2 de noviembre, aparecía en el pueblo el cadáver de Eugenio Ovalle, de cincuenta y un años de edad y sin herida alguna, según, siempre, prensa de la época. La Guardia Civil de Ablaña comenzó a investigar y no tardó mucho en conseguir aclarar los hechos… Eugenio había sido asesinado, literalmente, “a palos” por su propia esposa, Remedios Estrada, un año mayor que él, y por sus dos hijos, Sergio y Remigio (con dieciocho y treinta años respectivamente). En la brutal paliza también intervino el yerno de Eugenio, Jesús, de cuarenta y tres años. Los cuatro fueron inmediatamente detenidos y acabaron cumpliendo condena en la cárcel. Sobre el móvil del crimen, la prensa de la época no lo tiene claro, y coincide en manejar varias hipótesis.
Lo que sí quedó probado fue que los cuatro, de acuerdo, lo esperaron en su casa de la que volvía de trabajar y lo apalearon sin piedad hasta matarlo. Posteriormente abandonaron su cuerpo unos metros más allá de la vivienda.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Una familia puesta de acuerdo para acabar con el cabeza de familia, está claro que fue por los malos tratos que les daba o alguna movida de esas.

Anónimo dijo...

Interesante este primer reportaje. Del segundo de los crímenes sí que había oído hablar, pero del primero no tenía ni idea. En cualquier caso, si el del vigilante quedó sin resolver sería por la época que corría. Hoy dudo que quedase el culpable impune.

Taito dijo...

El primer crimen...no estoy segirs del todo, pero creo que era mi bisabuelo, José García. Al menos concuerda con lo que me llevan contando to la vida mi familia.