1/4/16

LA TRIBUNA DE MONTERDE: La FIMI tampoco resucitará en 2016

A la FIMI se la dejó morir en sus últimos años. En 2012 quienes fuimos presenciamos lo que era evidente: aquello no iba a ir muy lejos si seguía el camino iniciado años atrás. La del 2012 fue una feria sin ‘stands’, con demasiado espacio libre por el que moverse. Fue una feria sin brillo, sin ningún atractivo y con una programación complementaria metida como relleno, con poco interés para el público.
En abril del 2013 se confirmó lo que muchos sospechábamos: no se celebraría una nueva edición de la FIMI, si bien desde el Gobierno local se apuntaba que, de cara a 2014, podría recuperarse el certamen, con una menor duración y enfocado a otras áreas, como energías renovables.
*Cartel de una de las últimas ediciones.

Llegó 2014 y hubo un silencio sobre este tema. Lo mismo ocurrió en el 2015. Nadie, en estos últimos tres años, ha vuelto a hablar de la Feria de la Industria y la Minería, un certamen que llevaba celebrándose en Mieres desde 1981.
La culpa no fue solo del Ayuntamiento… A finales del 2014, oficialmente se disolvía el consorcio que, desde el año 1992 venía organizando la feria. Un consorcio que si bien fue creado con más o menos buenas intenciones en 1992, fue derivando en un ente acaparador y amiguista, a partir del año 2000, cuando comenzó a organizar en solitario el certamen.
Contaba César Bernaldo de Quirós, gerente de la FIMI entre 1982 y 1993 en un artículo en “La Nueva España”, al hilo de esto, lo siguiente: en el año 2000 el Consorcio asume la organización montando uno de sus famosos chiringuitos, con un coordinador, un asesor , un gerente, dos secretarias, un jefe de logística y la Biblia en verso, con un coste salarial de muchos miles de euros, si a esto añadimos las contrataciones a dedo de infraestructura y actuaciones lúdicas, sin salir a concurso público, los costes de organización alcanzan cifras económicas escandalosas. El artículo narra otras genialidades del consorcio, enfocadas en el despilfarro del dinero público destinado a la feria que ponen los pelos de punta. Claro, que es casi peor pensar que en ningún momento se puso freno al despilfarro de un consorcio también participado por el Ayuntamiento de Mieres y, al final, todos los integrantes se fueron, como quien dice, de rositas.
Han pasado ya cuatro años desde la última FIMI. Y no, no hay previsiones de que se recupere (o al menos, no se ha anunciado nada) de cara a este 2016. Comentaba un señor a la entrada de aquella feria del 2012 que deberían cambiarle el nombre, “porque de minería no tenemos nada y de industria cada vez menos”. Tenía también parte de razón… 

5 comentarios:

Xurde dijo...

Yo pienso qu'esto nun se va a recuperar nunca. Nun ye solo la falta de perres o d'interés del Ayuntamientu. Ye tamién la falta d'interés de les propies empreses, como quedó visto na última edición. Nel edificiu del recintu había más espaciu vacíu que ocupau.

Anónimo dijo...

Se habló de dar cabida a las energías renovables, a la nanotecnología y a más historias. Pero no hubo suerte. Yo tampoco creo que se recupere algún día.

Anónimo dijo...

Está visto que se deberían hacer ferias monográficas que realmente atraen. Y sigo pensando que podrían organizar alguna relacionada con temas del Campus en colaboración con la Universidad.
Y no me refiero a la típica feria de bocadillos de calamares, sino a una en la que se atraiga a profesionales de algún sector determinado.

Anónimo dijo...

¿No hablaban hace dos o tres años de hacer una feria por mes para atraer gente al recinto ferial? ¿Dónde quedó la idea?
Está bien eso que propone este último anónimo. Hace dos o tres semanas en la TPA dieron un reportaje en "Asturias semanal" de todo lo que tiene el Campus y creo que algunos de los proyectos -geotermia, drones, topografía...- podrían llevarse al recinto por unos días en plan feria para que tanto futuros alumnos como el público en general pudieran ver algo de lo que se hace en el Campus.

Topo dijo...

Se habló de recuperar la FIMI en 2014, pero pese a que hubo llamadas y movimiento para ello, no tuvimos el suficiente respaldo por parte de las empresas. Ya pasó como bien apunta algún lector en la última feria, la del 2012, en la que estuvieron cuatro empresas y para la que hubo de desembolsarse bastantes millones de las antiguas pesetas.
Echar la culpa al consorcio, tampoco. Vale que el consorcio hizo y deshizo lo que quiso, como si estuviera liderado por Rita Barberá, pero no toda la culpa es de ellos.