17/2/17

PEQUEÑAS SEMBLANZAS DE GRANDES MIERENSES: Juan Vicario

Juan Vicario Alonso vino al mundo en Bárzana, Quirós, a finales del siglo XIX. Inquieto desde niño, decidió estudiar Magisterio, aprobando la oposición que le permitía acceder a una plaza fija en 1912. Casualmente, en ese año también aprobaba la oposición su padre, maestro que hasta entonces había sido lo que hoy se conocería como interino.
Juan fue destinado a Mieres, primero en la Escuela Municipal, situada en el bajo del actual ayuntamiento, y luego, en el entonces recién fundado Grupo Escolar Aniceto Sela, en 1925. Con el paso de los años, se convirtió en director del mismo, promoviendo, entre otras cosas, la creación de una cantina escolar o diversas colonias de verano en la costa asturiana subvencionadas por el Grupo, para niños sin recursos.
*Jardines de Juan Vicario.
Compaginó su labor como director de ese conjunto educativo con su inquietud por el mundo de la minería, una inquietud que le llevó a  estudiar Minas, en la escuela de Mieres, terminando como el número uno de su promoción.
Su interés en promover todo lo relacionado con la cultura y la educación en el concejo le llevó a lanzarse, junto a otro profesor, Fernando Rodríguez Illa, a crear la biblioteca pública, que abrió sus puertas en 1919.
Ese afán por la cultura hizo que se convirtiera en el primer presidente del Ateneo Obrero de Turón, a comienzos de los años 30, después de haber participado en todo lo relativo a la creación del centro. También en esa época promovió la implantación del bachillerato en el Grupo Escolar que él dirigía, consiguiéndolo y convirtiendo al Aniceto Sela en uno de los grupos escolares más completos y con mejor calidad educativa de Asturias.
De ideas republicanas, como gran parte de su familia, apenas tres meses después de que estallase la Guerra Civil, a comienzos de septiembre, recibió la noticia de que su padre había sido apresado en Bárzana (Quirós). Hasta allí se desplazó, para mediar por su liberación. Él también fue detenido y acabó siendo fusilado, junto a su padre, el 7 de septiembre de 1936. 
Quienes lo conocieron destacaban de él su bondad, seriedad y competencia así como su interés en promover cualquier cosa que tuviera que ver con la cultura.
En 1982 el Ayuntamiento bautizó con su nombre a los jardines situados justo delante del grupo escolar, hoy dividido en dos colegios, que él dirigió.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hubiese sido un bonito detalle, en 1982, cambiar el nombre de Liceo Mierense, que telita, por el de Juan Vicario, a modo homenaje, en vez de dedicarle unos "jardines" en los que por extensión, hay tres cuartas partes de cemento y adoquín y el resto de verde.

Anónimo dijo...

Lo del cemento y adoquín podemos agradecerselo a la corporación que taló los abetos con nocturnidad y alevosía...
Una pregunta ¿en este pueblo no sabemos comprar fuentes ornamentales? Porque la que había ahí era terrible...

Anónimo dijo...

A mí me sorprende en este artículo lo de "ideas republicanas, como gran parte de su familia". ¿Podrías especificar? Tenía entendido lo contrario.
Muchas gracias