Teodoro
nació en La Pasera en 1829. Precisamente en este mismo barrio en el que se
encuentra su escultura. Hijo de un afamado boticario mierense y de una ama de
casa, siendo muy niño, al morir su padre se va a vivir con su abuelo, un
notable medico de Oviedo.
En su juventud se centra en el estudio de la música y, sobre todo, de la
flauta, llegando a hacerse director de la banda de música de Mieres, realizando
su trabajo con gran éxito. Años más tarde le nombran administrador del Hospicio
de Oviedo y se empieza a dedicar más a la literatura, teniendo escritas obras
señaladas que tienen como tema principal su querido pueblo asturiano
Finalmente,
al ser despedido de su trabajo, pasa sus últimos días con serios problemas
económicos y muere en Oviedo, donde fue despedido por su pueblo en un
multitudinario entierro. Sus restos descansan en el cementerio de San Salvador
de Oviedo.
Esta
escultura, de grandes dimensiones, representa a Teodoro en el centro, bajo la
protección de una diosa. A ambos lados de la escultura, descansan dos
asturianos vestidos con el traje típico regional.
En los años 50 del pasado siglo,
coincidiendo con la construcción del emblemático Pozo Polio por parte de la
empresa siderúrgica Fábrica de Mieres, para abastecerse de carbón propio se
construyeron pisos destinados a los trabajadores de dicha empresa, o sea
mineros y metalúrgicos, en la cercana localidad de Rioturbio.
Esta explotación, que como ya se ha
dicho, era propiedad de la sociedad Fábrica
de Mieres., pasó a pertenecer a la empresa estatal Hulleras del Norte S.A. (Hunosa) en
1967, y cesó su actividad el 1 de noviembre de 1992 víctima de la
“reconversión” acometida por el gigante minero que arrancó tres años antes, en
1989.
Actualmente se conservan los
castilletes 1 y 2, que recuerdan la importancia de este pozo, así como alguna
de las instalaciones anexas al mismo.
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