HISTORIAS DE NUESTRA HISTORIA: Auxiliado por Severo Ochoa (1969)

A Raimundo Braña Cima nunca se le olvidaría el 15 de julio de 1969. Puede decirse que volvió a nacer aquel día. Caminaba por las afueras de Mieres, en una zona que los medios no determinan con exactitud, salvo algunos que hablan de que se encontraba “a cuatro kilómetros del pueblo de Revolleda [sic]” lo que muy posiblemente fuese La Rebollada.
Como les contábamos, Raimundo caminaba por una carretera de las afueras del concejo cuando un camión lo atropelló. Quedó tendido en un margen de la vía, ya que el conductor del vehículo no se detuvo a prestarle auxilio.
Recorte del diario ABC
El azar quiso que unos minutos después un vehículo se detuviese frente a él. Del coche descendió un hombre que se acercó a examinarlo. Raimundo, consciente pero confundido, desconocía que el hombre que tenía ante sí era el mismísimo Severo Ochoa. El ya entonces Nobel de Medicina, volvía a Luarca desde Madrid, siguiendo la antigua carretera Gijón-León, que pasaba por Mieres. Tras practicarle los primeros auxilios, Severo Ochoa se ofreció a llevar a Raimundo en su propio coche hasta el antiguo hospital Álvarez Buylla. Fue allí donde el personal médico reconoció al brillante científico y desde donde la historia se filtró a la prensa. Preocupado por el estado de salud de Raimundo, Severo Ochoa lo acompañó hasta ser atendido por los médicos del servicio de urgencias y se interesó en conocer su pronóstico antes de proseguir su viaje.
Raimundo, que contaba con treinta y ocho años en aquel entonces, solo sufrió una pequeña conmoción cerebral y diversas heridas en la cabeza y en las piernas. Como recuerdo de aquel accidente le quedaría el hecho de haber sido socorrido y trasladado al hospital por una eminencia de la talla del doctor Ochoa. Indudablemente, no pudo haber sido auxiliado por mejores manos.   

Comentarios