Hace unos días volvía a casa
acompañada por una amiga. Veníamos caminando por La Mayacina cuando al pasar
frente a la promoción de viviendas de alquiler, la última en construirse, mi
amiga se paró un momento y dijo: "¿Pero aquí no iban a abrir un local para
estudiar, tipo las salas de estudio que hay en Oviedo?"
No supe qué decirle. Sí que es verdad
que de algo me quería sonar aquello de la sala de estudio, pero en aquel
momento no recordaba nada más al respecto. "Que sí, que sí, que algo de
eso salió en el periódico", me insistía mi amiga. "Búscalo en
internet, ya verás". Eso hice al llegar a casa y sí, todos los diarios
regionales y esta misma web se hacían eco del resultado de una
reunión mantenida entre Ayuntamiento y Principado a comienzos de marzo de 2019.
En el transcurso de la misma se había acordado la cesión de uno de los locales
para sacar adelante una sala de estudios.
"Tras la firma del acuerdo de
cesión entre Ayuntamiento y Principado, el primero comenzará de inmediato con
los trabajos para habilitar el bajo comercial, sobre todo de cara a la próxima
época de exámenes, que será a partir de mayo", recogía La
Nueva España del 12 de marzo de 2019.


Ha pasado un año, en el que lo único
que se ha vuelto a hablar de la sala de estudio, son estas líneas, ni más ni
menos. Los médicos aconsejan vitamina B1 para la memoria, ojalá este espacio de
opinión sea la vitamina B1 que necesitan las administraciones para acordarse de
este proyecto necesario en una villa en la que solo la Biblioteca Pública y el
Campus ofrecen espacios para ello, más o menos como en mi época, hace ya más de
una década. Hay que apoyar a quienes estudian y luchan por labrarse un camino y
esto de la sala de estudio era una muy buena iniciativa.
Álvarez
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