Apenas seiscientos metros en línea recta son los que separan el ayuntamiento del palacio de Camposagrado, protagonistas de este nuevo viaje en el tiempo, en el que nos trasladamos a 1981.


Cualquier parecido con la realidad actual es pura coincidencia en estas dos imágenes del ayuntamiento. A comienzos de los 80, la casa consistorial lucía un color blanco entremezclado con gris. En su entorno no cabía un coche más y la plaza se encontraba bordeada con setos. Hoy es impensable toparse con un Seat 131 o un Ford Taunus frente al consistorio, ya que el aparcamiento se encuentra restringido y la plaza solo se usa como tal en ocasiones especiales, como bodas, elecciones o presentación de vehículos municipales.


Donde sí siguen aparcando los coches es frente al palacio de Camposagrado. El edificio, sede del IES Bernaldo de Quirós, fue objeto entre 2006 y 2008 de una profunda restauración que comportó la pérdida de sus arcos, levantados en los 70 para acoger nuevas aulas, y del tercer piso del palacio, otro añadido. Tras una década pintada en blanco, la fachada del palacio recuperó en 2018 parte de su piedra, ofreciendo una imagen que recuerda a la que el palacio tenía hace cuatro décadas. Sorprende también, en la comparativa, el cambio de parte del jardín por un aparcamiento.
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