El pasado del casco urbano no puede entenderse sin la presencia de una serie de casonas y edificios singulares. Mientras que algunos –pocos– aún se conservan, otros no han corrido con tanta suerte.


Es el caso de esta casona, popularmente conocida como la casona del Narcea, situada en el número 3 de la calle Oñón, frente a la popular plaza de Requejo.
Sus balcones, con el principal de estilo rococó eran la principal seña de identidad de este inmueble de planta cuadrada, construido, muy posiblemente, en el siglo XIX.
A finales del siglo XX fue derribada para construir, en el solar que dejó, una promoción de viviendas.
El mismo final fue el que tuvo, ya en el siglo XXI, un edificio situado en la esquina de las calles Carreño Miranda y Numa Guilhou. El actual número 31 de la calle Carreño Miranda fue construido en el solar que dejó otro edificio, muestra de la arquitectura sobria de principios de siglo, adornada con símbolos un tanto particulares, como coronas de laurel. Por ello, aquel era un edificio al que era imposible no mirar.


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