CRÓNICA NEGRA MIERENSE: Asesinato en la calle Numa Guilhou (2019)

Faltaban pocos minutos para las ocho de la mañana del 12 de noviembre de 2019 cuando Luis Salazar escuchó que alguien llamaba al telefonillo de su piso, un segundo del número 9 de la calle Numa Guilhou. Era su suegro, Juan Antonio Felipe. Lo invitó a pasar y a charlar en la cocina.

Despliegue policial en torno al edificio el 12 de noviembre de 2019 (EFE)

Así comienza el relato de un crimen que conmocionó al concejo hace tres años y cuyo juicio se celebró el pasado otoño. En julio de 2021 el Ministerio Fiscal formuló en su escrito de calificación que se trataba de un crimen motivado por disputas familiares, y es que Juan Antonio no quería que su nieto de dos años pasara con Luis el fin de semana, tal y como había quedado establecido tras la separación de Luis y la hija de Juan Antonio.
La Fiscalía explicó en aquel entonces que en la mañana del 12 de noviembre de 2019 Juan Antonio. asestó "25 puñaladas" a la víctima "tanto en la cabeza como en el cuello, utilizando el arma no solo para acuchillarlo, sino también para cortarlo y golpearlo". Tras ello, abandonó la vivienda y se llevó consigo el arma homicida, que nunca apareció. Poco después se entregó a la Policía.
El proceso se desarrolló en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias, ante tribunal del jurado, a lo largo de varias sesiones en el pasado mes de noviembre. Declarado culpable de asesinato por los nueve miembros del tribunal del jurado, el magistrado Francisco Javier Rodríguez Luengos dictó sentencia el 1 de diciembre, en la que le impuso a Juan Antonio una condena a 22 años de prisión, así como diez de libertad vigilada una vez cumpla esta pena. En concepto de responsabilidad civil, se fijó que deberá abonar 200.000 euros al hijo de Luis, su nieto, y 60.000 euros a cada uno de los ocho hermanos del fallecido y a sus padres.

Los agentes trataron, sin éxito, de encontrar el arma (Telecinco.es)

Luis Salazar tenía 41 años. Natural de Benavente, acababa de conseguir la custodia compartida de su hijo, que tenía 17 meses en el momento de los hechos y aquel iba a ser su primer fin de semana juntos. Llevaba viviendo en Mieres algo más de dos años, tras conocer a la hija de Juan Antonio y trasladarse a vivir al concejo con ella. Trabajador de un concesionario en Oviedo, era un hombre que en Benavente recuerdan como alguien que "siempre tenía una sonrisa para todos, siempre alegre, divertido, contento y dispuesto a ayudar a todo el mundo". Allí fue enterrado tres días después de lo sucedido en Mieres.

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