Imagínense la gracia que les haría encontrarse de ruta senderista, guiada por las indicaciones de mapas oficiales, y encontrarse, de pronto, con lo que pueden observar en la fotografía.
Esto es absolutamente real y se encuentra en Mieres, en el PR AS-40, para más señas. La ruta oficial indica que se debe seguir camino hacia un caserío deshabitado o casi deshabitado. Ahí están, en el lateral derecho de la fotografía, dos indicaciones que así lo atestiguan, con el signo = y las rayas blanca y amarilla. Una, pintada en un poste de madera; la otra, en un poste metálico. Sin embargo, no va a ser posible continuar el camino oficial: una portilla con candado y una dirección prohibida lo impiden. A la izquierda de la imagen, en el poste, una señal de no hay camino, con una X marcada con los colores blanco y amarillo que contradice a las otras dos. Camino sí que hay, sí. Lo marca el mapa oficial de la ruta; lo marca Google y lo marcan, en distintas plataformas, personas que han hecho la ruta con anterioridad. Lo que también hay es un cierre de un camino público y su incorporación en una finca privada, con el desvío, de paso, de una ruta senderista.
Hubo que improvisar para seguir, pero lo conseguimos. No logramos encontrar a nadie que nos explicase quién había sido el responsable de armar semejante tropelía contra la senda y sus usuarios. Cabe comentar que, de la que dábamos la vuelta, observamos una chapa tirada al otro lado de la portilla en la que se leía claramente un "solo peatones". Quizás el dueño de los terrenos más próximos se cansó de ver ciclistas o motoristas, y por eso tomó la decisión de cerrar y pintar una señalización contraria a la oficial. Quién sabe.
Ahora que parece que vuelven las rutas de BTT y que se quiere apostar de nuevo por el riquísimo patrimonio senderista de Mieres, no estaba de más que se encomendase a algún montañero o senderista con experiencia un repaso de algunas rutas, como esta, para detectar y trasladar a la autoridad problemas como este o necesidades propias de las rutas. Es un patrimonio común, es dominio público. No se puede ni debe atentar contra él o sus usuarios, por muchas molestias que puedan causar.
Álvarez

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