HISTORIAS DE NUESTRA HISTORIA: Por una academia de bellas artes en Mieres (1960)

La historia de Mieres no puede entenderse sin su Banda de Música ni sus agrupaciones corales. "Mieres era un 'pueblo chiquito', pero con intensa formación cultural y artística", apuntaba Luis Fernández Cabeza sobre el Mieres de principios del siglo XX.


Esa formación cultural y artística fue lo que movió a Luis Fernández Cabeza a proponer la creación de una academia de bellas artes en el concejo "que recoja las buenas disposiciones innatas de los mierenses para profesiones y oficios artísticos", una propuesta basada en "la reiterada aparición de personas y grupos que, de manera espontánea y casi autodidáctica, ha llegado a destacar dentro y fuera de nuestra región".
Razón no le faltaba a Luis Fernández Cabeza cuando lanzaba su propuesta en Comarca en 1960 y la volvía a plantear en sus Notas para un plan de ordenación de Mieres en 1965. Por aquel entonces, Mieres ya presumía de Sócrates Quintana, que acababa de pintar el famoso mural del ambulatorio Mieres-Norte. No era el único pintor de excelencia en un concejo en el que también sobresalían en el lienzo Inocencio Urbina, Benjamín Álvarez, Benxa, Marino Fernández Canga. El arte no solo estaba en manos de hombres, sino también de mujeres, como Concha Mori o Juana Muñiz Aza.


Si bien Luis Fernández Cabeza si vio cumplidas otras de sus propuestas, como la creación en el municipio de la Casa de Cultura, no tuvo suerte con la academia de bellas artes. "No se olvide lo solicitados que están ahora los llamados 'oficios artísticos', que cada vez muestran un porvenir económico mejor", esgrimía en su propuesta quien fue, a todas luces, uno de los mierenses más preocupados por el devenir del concejo y sus gentes.

Ilustran esta entrada una fotografía del mural pintado por Sócrates Quintana en el ambulatorio Norte y una imagen de Fusión, la escultura de Llonguera situada en la glorieta de La Guareña.

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