Habemus nuevo edificio público vacío y sin uso a corto plazo en pleno centro de Mieres. En la calle Alfonso Camín, casi esquina con Valeriano Miranda, puede localizarse este inmueble, repleto de posibles giros.
Y lo de los giros no lo digo yo, lo dice su historia. Fue ambulatorio hasta 2009, cuando la actividad del centro de salud Mieres-Sur se trasladó al moderno edificio de la plaza de los Sindicatos Mineros. Tras un par de años sin uso, en febrero de 2011 la Guardia Civil se trasladaba a él a modo de cuartel provisional, una provisionalidad que duró quince años largos.
El otrora ambulatorio Sur, propiedad de la Seguridad Social, tiene algunos achaques fruto de los años, pero achaques reparables en cualquier caso. Ya se vio que, poco antes de la mudanza de la Benemérita, se desplomó un falso techo. También se puede contemplar que la fachada deja bastante que desear. Pero, aun así, tiene potencial y no requiere de una gigantesca inversión para poder reabrir sus puertas.
Cuentan quienes lo utilizaron en los últimos quince años que la distribución se mantuvo más o menos tal y como estaba cuando era ambulatorio. Que, incluso, se retiraron algunos cuadros de campañas de salud pública y quedaron guardados en un pequeño almacén. Destacan de él su ubicación, junto a la Policía Nacional. Quizás no sería un mal emplazamiento para la Policía Local. Los sindicatos de los agentes llevan tiempo insistiendo en que la comisaría del bajo de los juzgados se ha quedado pequeña. Sin embargo, no solo está cerca de la Policía Nacional, sino también del parque Aníbal Vázquez, del Centro de Salud Mental y del propio ambulatorio Sur. Quizás sería interesante apostar por un uso social. Si, llegado el momento, los pisos tutelados para mayores de Turón funcionan, ¿por qué no intentar replicar el modelo en Mieres, en este edificio?
Son solo dos propuestas, pero cualquier giro sirve para devolver la vida a este inmueble. No sé si por cercanía a la casa en la que transcurrió gran parte de mi existencia o por haber sido paciente del viejo ambulatorio, pero reconozco que es un edificio al que le tengo cierto cariño. Espero que, aunque sea por las elecciones municipales y la confección de programas, se empiecen a barajar usos en un futuro no muy lejano. En Mieres sabemos de sobra lo que pasa cuando un edificio se queda sin uso.
Álvarez

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