ENTREVISTA: Marina Puche, Gloria Muñoz y Saúl Bardio, voluntarios de la Asociación de Voluntarios de Albergues de Animales de Asturias (AVADA)


El albergue municipal de animales Tono Ambrosio es noticia. Acaba de hacerse cargo de él una nueva gestora, Cuidados Multiservicios S.L.
Sin embargo, esta no es la única noticia vinculada al albergue: hace unos meses los animales se quedaban sin voluntariado y, poco después, los antiguos gestores fueron denunciados por los propios voluntarios, por un presunto delito de maltrato animal.
Entrevistamos a Marina Puche, Gloria Muñoz y Saúl Bardio, voluntarios de la Asociación de Voluntarios de Albergues de Animales de Asturias (AVADA).

"Si volvemos a hacer voluntariado, queremos que sea en condiciones que permitan desarrollar esta labor y que, sobre todo, repercuta en el bienestar de los animales"

–Hemos vivido un año convulso en lo que a la gestión del albergue de animales Tono Ambrosio se refiere. En febrero, y tras ser recuperado en 2023, renunciban a la gestión del programa de voluntariado. ¿Qué motivó esa renuncia?
–Para poder explicar nuestra renuncia, primero debemos retroceder en el tiempo hasta el momento en el que el programa de voluntariado estaba en fase de implementación, allá por 2023. Desde un inicio, la puesta en marcha el programa fue un proceso muy complicado por los inconvenientes que la empresa ponía a su desarrollo y las cláusulas altamente restrictivas que pretendía introducir con la finalidad de desmotivar a las personas participantes en el programa. Hay que tener en cuenta que se trataba de un programa municipal y que en las propias condiciones del contrato que la empresa gestora tenía firmado con el ayuntamiento aparecía recogido como uno de sus objetivos el fomento del voluntariado en el albergue municipal. 
Después, cuando por fin echamos a andar el programa, empezamos a detectar que la empresa no cumplía con sus obligaciones respecto al acuerdo firmado, por ejemplo en el material proporcionado, deficitario y escaso. Así que debimos ser nosotros quienes nos encargamos siempre de proporcionar al voluntariado el material adecuado para sus actividades: arneses y correas, cepillos y peines, premios, botiquín… Todo ello a pesar de que nuestro convenio era a coste cero para el ayuntamiento.
También pudimos observar que sistemáticamente los animales allí alojados se encontraban sin esterilizar, contraviniendo no solo el contrato firmado con el ayuntamiento sino también la propia ley de protección animal. Y de vez en cuando las propias trabajadoras nos confesaban que había animales con dolencias no tratadas o que tenían que ser costeadas por ellas mismas porque los responsables de la empresa no lo consideraban necesario. Esto no son más que algunos ejemplos de todo lo que fuimos viviendo durante el tiempo que gestionamos el programa. Todas estas circunstancias siempre fueron comunicadas internamente a los responsables municipales, aunque solo sirvió para que desde el ayuntamiento alertasen a la empresa y ésta comenzase a actuar cada vez con más agresividad y malas formas tanto contra parte del voluntariado como contra los responsables de nuestra entidad.
Así que, contestando a la pregunta, la decisión de renunciar al programa de voluntariado estuvo motivada fundamentalmente por la falta de apoyo municipal ante la situación que se estaba viviendo en el albergue.
Desde nuestra asociación entendíamos que el Ayuntamiento, como responsable último del servicio, debía garantizar que el programa de voluntariado pudiera desarrollarse con normalidad y que las personas voluntarias fueran escuchadas y respetadas
Sin embargo, ante los conflictos y acusaciones permanentes planteados por la empresa gestora hacia el voluntariado, hacia el propio programa y hacia miembros de AVADA, el Ayuntamiento no actuó como mediador ni como garante del programa, sino que terminó respaldando en buena medida la posición de la empresa.
Para nosotros fue una situación muy frustrante, no nos quedó otra alternativa.

≪Que se haya considerado que hay indicios suficientes para considerar que pueda haber existido un delito de maltrato animal es un buen primer paso≫

–Más recientemente, han interpuesto una denuncia contra Dog Harmony, la empresa gestora del albergue, por un presunto delito de maltrato animal. ¿En qué punto se encuentra este asunto?
–La querella ha sido admitida a trámite y ahora mismo se encuentra en período de instrucción, teniendo que declarar los testigos a lo largo del mes de noviembre. Sabemos que los procedimientos judiciales son más lentos de lo que desearíamos, pero que el juzgado haya considerado que hay indicios suficientes como para considerar que pueda haber existido un delito de maltrato animal es un buen primer paso.


–Dog Harmony asumió en 2021 la gestión del albergue, tras la marcha de La Ería, de la que los voluntarios también denunciaron incumplimientos y mala praxis para con los animales. ¿Qué falla en estas empresas, teóricamente enfocadas en el bienestar animal y la gestión de albergues públicos para animales?
–El problema, desde nuestro punto de vista, no es necesariamente que una empresa gestione un albergue. El problema aparece cuando la gestión se convierte exclusivamente en una cuestión económica y no existe una supervisión municipal suficientemente rigurosa.
Estamos hablando de servicios públicos y de seres vivos. La empresa adjudicataria debe cumplir el contrato, pero el Ayuntamiento tiene que controlar que ese contrato se cumpla realmente y que las condiciones de los animales sean las adecuadas.
Cuando la supervisión es insuficiente, existe el riesgo de que se intente reducir costes en cuestiones fundamentales: alimentación, atención veterinaria, mantenimiento de las instalaciones, recogida de animales o cualquier otro aspecto del servicio.
Por eso creemos que no basta con sacar una licitación y adjudicar el servicio. Hay que comprobar después, de manera continuada, cómo se está prestando. Y también hay que escuchar a quienes están en contacto directo con los animales, entre ellos los voluntarios.

–En el caso de la anterior gestora los voluntarios criticaron también la pasividad del entonces edil de Medioambiente. ¿Qué actitud han tomado los responsables municipales en este caso?
–Nuestra experiencia tampoco ha sido positiva en este sentido.
Hemos echado en falta una actuación municipal más activa, tanto en la supervisión de la gestión como en la respuesta a las cuestiones que planteábamos desde el voluntariado.
Creemos que el Ayuntamiento no puede limitarse a actuar cuando aparece un conflicto o cuando una situación ya se ha agravado. Tiene que existir un seguimiento permanente del servicio, con mecanismos claros para detectar problemas y corregirlos antes de que lleguen a situaciones límite.
Y, sobre todo, creemos que el voluntariado debe ser considerado un colaborador y no un problema. Las personas voluntarias conocen el funcionamiento diario del albergue, conocen a los animales y pueden detectar cambios o necesidades que desde fuera pueden pasar desapercibidos.


–Este mes, septiembre, marcará un nuevo cambio en la gestión. La lucense Más Cuidados Multiservicios S.L. ha sido la nueva adjudicataria de la gestión, con un importe anual de 152.892,56 euros, ampliables en 2.500 para el control de colonias felinas. ¿Qué impresiones previas les genera la nueva empresa adjudicataria?
–De entrada, el cambio nos genera una cierta esperanza, precisamente porque estamos ante una empresa que no arrastra el historial de conflictos y denuncias que hemos vivido con anteriores gestoras.
Además, han tenido un gesto que para nosotros es importante: nos han invitado a conocerles, explicarnos su planteamiento y hablar sobre su idea de trabajo.
Puede parecer algo sencillo, pero para nosotros es significativo. Es la primera vez en bastante tiempo que sentimos que existe una disposición inicial al diálogo con el voluntariado.
Evidentemente, habrá que esperar a ver cómo se desarrolla la gestión en la práctica. No queremos hacer una valoración positiva antes de tiempo. Pero creemos que empezar escuchando a las asociaciones y a las personas que conocen el albergue es un buen punto de partida.

–¿Prevén retomar el programa de voluntariado con esta nueva empresa gestora?
–AVADA es una asociación pequeña y actualmente tenemos también la responsabilidad de gestionar el voluntariado del albergue municipal de Serín. Por eso, para asumir de nuevo el programa de Mieres necesitaríamos contar con más personas que colaborasen con nosotros en la coordinación y gestión del voluntariado.
No queremos recuperar un programa simplemente por recuperarlo. Si volvemos, queremos hacerlo en unas condiciones que permitan que el voluntariado pueda desarrollar su labor y que, sobre todo, repercuta en el bienestar de los animales.
Y, por otra parte, habría que explorar una nueva vía de colaboración ya que tenemos claro que no volveremos a firmar un convenio de colaboración con el actual equipo de gobierno.

Actualmente hay diecisiete perros y dos gatos

–Estamos en los últimos compases del verano, época de abandono de animales. ¿Saben cómo se encuentra el albergue en estos momentos? ¿Cuántos animales tiene?
–Lo sabemos gracias a la invitación a visitar las instalaciones por parte de la nueva empresa gestora, actualmente hay diecisiete perros y dos gatos

–En los últimos años se habló de mejoras para unas instalaciones deficitarias. ¿Se han acometido mejoras en el albergue de Morgao?
–Hemos podido comprobar algunas mejoras, pero consideramos que son insuficientes.
El albergue necesita una reforma de mayor alcance. Hay zonas que requieren una actuación importante, especialmente la antigua zona de cuarentena y el último patio, cuyo estado del suelo nos preocupa porque no reúne unas condiciones adecuadas de salubridad para unas instalaciones destinadas a albergar animales.
No hablamos únicamente de una cuestión estética. En un albergue, las instalaciones tienen una relación directa con la salud y el bienestar de los animales y también con las condiciones de trabajo de las personas que están allí diariamente.
Creemos que debería existir un proyecto de mejora integral y no limitarse a actuaciones puntuales.


–¿Qué otras necesidades en materia de bienestar animal detectan en Mieres?
–Creemos que hay dos cuestiones fundamentales: educación y participación ciudadana.
Por un lado, hacen falta campañas de concienciación continuadas sobre tenencia responsable, identificación, esterilización, adopción y prevención del abandono. No deberían ser campañas puntuales, sino una estrategia mantenida en el tiempo.
Y, por otro, creemos que el albergue municipal debería abrirse mucho más a la comunidad.
Un albergue no debería ser simplemente el lugar al que van los animales abandonados. Puede convertirse en un espacio de educación, sensibilización y participación ciudadana, donde se fomente la adopción responsable, el voluntariado y el respeto por los animales.
Hay muchísimas personas que quieren colaborar y que no saben cómo hacerlo. Hay que facilitarles esa posibilidad.

–¿Podrían mejorarse con una concejalía dedicada exclusivamente a esa área, como sucede en otros municipios?
–No creemos que crear una concejalía específica vaya a solucionar por sí solo los problemas.
Lo que necesitamos no son más cargos políticos, sino más compromiso, más recursos, más supervisión y más personas implicadas en el bienestar animal.
Y, especialmente, necesitamos recuperar y potenciar el voluntariado. Las asociaciones y las personas voluntarias realizan una labor imprescindible y deberían ser escuchadas y tenidas en cuenta en las políticas municipales de protección animal.
Para nosotros, la clave no está en quién ocupa una concejalía, sino en que exista una verdadera voluntad de hacer las cosas bien y de trabajar conjuntamente con quienes llevan años dedicándose a los animales.

Fotogalería:
1. Infografía de AVADA (extraída de sus redes sociales).
2. Pancarta en la calle Oñón sobre el presunto delito de maltrato animal cometido por Dog Harmony (propia). 
3. Cartel de Más Cuidados, recién colocado en el albergue (redes sociales de la empresa).
4. Acceso al albergue (redes sociales de AVADA). 

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