HISTORIAS DE NUESTRA HISTORIA: En Ensidesa "solo mueren los de Mieres" (1981)

"¡Dios mío!, ¿será mi marido el próximo?", se oía entre las esposas de los trabajadores de Ensidesa que, en 1980, fueron trasladados de Mieres a Avilés.
En total, 84 empleados y 363 obreros que se fueron incorporando a sus nuevos puestos laborales a partir de mayo de 1981. El cambio fue muy brusco para ellos: "pasamos de trabajar con sistemas caducos, artesanales, a mecánicos y la mayoría automatizados", explicaban a El Caso. La llegada de los obreros de Mieres a Avilés no gustó a muchos de los que allí trabajaban. "Se refieren a alguno de nosotros, en tono despreciativo, como '¡Ese, el de Mieres!'.


El cambio de Mieres a Avilés no estuvo exento de riesgo y leyendas. Al poco de llegar, tres obreros mierenses fallecían en sendos accidentes de trabajo. Todos en la zona de Laminados. Todos en días consecutivos. "Poco a poco nos va a ir pasando a todos lo mismo", aseguró a su esposa Francisco Marín Román, el tercero de los fallecidos, antes de ir a trabajar el 1 de abril de 1981, día en que encontró la muerte, aplastado por una bobina. Junto a los fallecidos, se contaba una decena de empleados, también trasladados desde Mieres, que habían sufrido distintos accidentes en las instalaciones.
La empresa rechazó una infracualificación de sus empleados e insistió en que todos habían recibido la correspondiente formación para manipular las modernas máquinas de la factoría de Avilés. Ensidesa sí se comprometió a realizar un libro blanco en el que recoger datos de los trabajadores trasladados a Avilés con el fin de hallar patrones o circunstancias detrás de los accidentes.


Las trágicas muertes dieron pie a tres reportajes en El Caso, no exentos de sensacionalismo, como el subtítulo que acompaña a la imagen superior. No se llegó a ninguna conclusión ni se encontró ningún factor común que permitiese explicarlos.

Ilustran esta entrada varios detalles de uno de los reportajes publicados por El Caso en mayo de 1981.

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