Hace ya un par de semanas comenzaron a abrir una de las aceras de la calle Manuel Llaneza (concretamente la de delante del Santo Domingo de Guzmán). Pensando que se trataba de alguna avería, no le di mayor importancia y hace unos días, cuando volví a pasar por la zona, me encontré con la acera abierta desde el colegio hasta el Banco Herrero y, luego, desde el Banco hasta casi el DIA que hay en la c/ Doce de Octubre.
Precisamente allí estaban dos señores mayores ‘observando’ y ‘comentando’ los avances que un par de obreros realizaban. Uno de ellos se quejaba de que empezaban muy pronto a trabajar, que le despertaban casi todos los días (debía vivir por allí cerca) y que buena falta hacía abrir otra vez una acera nueva para cambiar la tubería.

Seguí andando y, unos metros más allá, llegando a la Plaza de Abastos, me pasó algo que me pasa casi siempre que llueve: pisé la común “baldosatio soltus” o baldosa suelta o rota, un ejemplar que te empapa el pie y buena parte de los pantalones (con la consiguiente sensación de incomodidad que dura bastante tiempo).
Todo ello me llevó a preguntarme una cosa… ¿Por qué no se aprovechan obras como la que se está haciendo en esas calles, para que, ya que están los obreros trabajando, revisen la calle y reemplacen esas cinco o seis baldosas sueltas o rotas que hay en todas las calles y que molestan tanto si se pisan en días de lluvia? El presupuesto de la obra no se dispararía por poner cinco o seis baldosas más y los ciudadanos de a pie (nunca mejor dicho) saldríamos ganando en bienestar y seguridad.
Ahí lo dejo.
Comentarios
Las baldosas sueltas creo que son una especie en peligro de extinción, asi que no las pueden tocar jajaja.
Y ya que estamos, menos sentido tiene que este fin de semana no permitieran aparcar en el trozo de la Mayacina mas pequeño, supuestamente para que aparcaran caravanas, que por cierto, el año pasado vinieron muchisimas, y este año solo 5 o 6, no nos sabemos ni vender turisticamente.