La parroquia de Urbiés es una parroquia de contrastes. Sirva de ejemplo uno de sus valles, en el que, en una ladera se encuentran caseríos como La Pará y El Subiúriu, con carretera asfaltada y en buen estado, en tanto que en la otra ladera se localiza EL CABURNU, una aldea a la que solo se llega por una pista forestal de gravilla mantenida por los propietarios de las viviendas y de fincas a las que da servicio.
A dieciocho kilómetros de Mieres y a 620 metros de altitud sobre el nivel del mar se encuentra EL CABURNU, una aldea dividida en dos franjas de viviendas, una por encima de la otra. En total, media docena de casas sin ningún habitante censado, aunque, como es evidente, no por ello se hallan abandonadas.
En el plano etnográfico, se encuentra en este lugar un hórreo perfectamente conservado, gracias a una restauración completa, así como varias cuadras de piedra, al igual que el camino que une las dos partes de la aldea, hecho con cantos rodados. La tranquilidad que se respira en este lugar, enmarcado en el Espacio Protegido de las Cuencas Mineras, es otro de sus atractivos.
Rodeado de bosque, EL CABURNU cuenta con una buena orientación, lo que le permite recibir abundante sol durante el día, salvo en días nublados, como el que nos acompañó en la producción del reportaje. Su única pega, su acceso, no apto para todos los públicos, con empinadas cuestas de gravilla, que forman parte de una pista forestal. Una vez superadas, merece la pena descubrir esta aldea, remanso de paz y aire puro.
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