HOJA DE RUTA: De El Carrilón a Armiello

Aquí comienza nuestra segunda Hoja de ruta de la temporada. Como ya les explicamos, este es un apartado bimensual en el que recogeremos todo aquello que no se ve en los reportajes de Un lugar para vivir. Pretendemos, con ello, completar estos reportajes que tanto gustan y que después de casi doce años son una de las principales señas de identidad de esta web.
En las últimas ediciones hemos visitado los siguientes lugares para vivir:

El Carrilón (parroquia de La Rebollá)

El Rebullu (parroquias de Santa Rosa –Mieres– y Ciañu –Llangréu–)

La Formiguera (parroquia de Figareo)

El Pumarín (parroquia de Cuna)

La Llerosa (parroquia de Lloreo)

Armiello (parroquia de Turón)

Hace unas semanas les explicábamos que supimos de la existencia de El Pumarín de una forma un tanto particular y les invitábamos a no perderse esta Hoja de ruta para descubrirlo. Fue en la primavera del 2019 cuando nos encontramos por primera vez con una antigua furgoneta Renault 4 que en su luna trasera llevaba pintada una acuarela de este lugar:

Pese a haber coincidido con la furgoneta en un par de ocasiones más, no hemos podido charlar con su propietario sobre esa acuarela que refleja El Pumarín de 1924. Desconocemos si es copia de un cuadro o si fue llevada a cabo a partir de una fotografía o un dibujo de la época, pero, como prueban las fotografías, la acuarela queda más que bien en esa furgoneta, dando a conocer el pasado de este lugar, que pese a estar situado bajo el tan visitado santuario de los Mártires, solo es conocido por la gente de la zona.

Ya en la primera Hoja de ruta les hablamos de algunos de las particularidades que tienen pueblos que pertenecen a dos concejos diferentes, como le sucede a El Rebullu. 
"Yo pago la contribución de la cochera a Mieres y la de la casa a Langreo", nos explicaba un vecino, señalándonos dos inmuebles separados por apenas diez metros. La frontera entre ambos concejos llega también al campo de la toponimia, con una curiosidad: "aquel pico de allí los de Mieres lo llaman el San Xusto y los de Langreo, el Cogollu".

Regresamos a Armiello, un lugar para vivir especial para nosotros, porque fue el primero que visitamos tras el confinamiento de la pasada primavera, un confinamiento que, como nos reconoció una vecina, había traído más gente al pueblo. Pese a que la gente ya podía salir de sus casas, algunos vecinos seguían sin hacerlo, como este perro que tomaba el sol, con medio cuerpo sobre el tejado, en la ventana de una vivienda:
En Armiello festejamos nuestra particular vuelta a la normalidad, el comienzo de la producción de los veinticuatro reportajes de la temporada y celebramos reencontrarnos con la gente y con paisajes tan espectaculares como este, en el que creemos que se aprecia muy bien uno de los bosques que están incluidos en el Paisaje Protegido del valle de Turón:

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