HOJA DE RUTA: De El Cau a La Trapa, pasando por La Rondiella, Brañacastañar y Santu Tomás

Aquí comienza nuestra tercera Hoja de ruta de la temporada. Como ya les explicamos, este es un apartado bimensual en el que recogemos todo aquello que no se ve en los reportajes de Un lugar para vivir. Pretendemos, con ello, completar estos reportajes que tanto gustan y que después de casi doce años son una de las principales señas de identidad de esta web.

En las últimas ediciones hemos visitado los siguientes lugares para vivir:
El Cau (parroquias de Santa Rosa –Mieres– y Ciañu –Llangréu–)
La Rondiella (parroquia de Figareo)
Brañacastañar (parroquia de Siana)
Santu Tomás (parroquia de Turón)
La Trapa (parroquias de Santa Rosa –Mieres– y Ciañu –Llangréu–)

Empezamos en La Rondiella, o, mejor dicho, camino de La Rondiella. En un antiguo corral tomado por la maleza nos encontramos con un Jeep Avia Comando de 1978, aunque no en el mejor estado posible:
Este modelo, que comenzó a fabricarse por las zaragozanas Viasa y CAF bajo licencia de Willys –la matriz de Jeep–, en 1968, pasó en 1974 a manos de Motor Ibérica. Si el cambio no se notó a nivel estético, sí lo hizo en materia de mecánica, pues pasó de usar motores Barreiros a motores Perkins. Con tales motores se produjo hasta 1980, año en el que se despidió del mercado tras decenas de miles de unidades vendidas.

Ya en La Rondiella tuvimos la ocasión de encontrarnos con un ser vivo que, desde dentro de una cuadra, llamaba nuestra atención con sus cantos. Era esta gallina:

Seguimos con más fauna, en concreto la que hace de Brañacastañar uno de los caseríos ganaderos más conocidos en el concejo. Así disfrutaban del sol algunas reses en uno de los prados próximos al caserío:

Dejamos de lado la fauna y nos ocupamos del paisanaje, esa gente con la que aprendemos y conocemos la historia de nuestros lugares para vivir. En junio charlábamos en El Cau con Predes, una vecina que nos contó la historia del particular lavadero del pueblo, construido en 1965 y decorado con dibujos de útiles de labranza y de la casa por uno de los vecinos del pueblo:
"Cuando pusieron el agua en el pueblu, hacíasenos raro ir a lavar al lavaderu, porque llevábemos toda la vida yendo allí abajo", nos señalaba, posiblemente en referencia a algún río o balsa cercana.
Preguntada por cómo es vivir en un pueblo dividido entre dos concejos, Predes nos relataba que "bajamos más a Sama, porque queda más cerca, pero antes había un autobús una vez a la semana y ahora dependemos del coche pa todo". "Yo lo tengo claro, taré aquí hasta que el marido pueda conducir, luego ya…", lamentaba, con la morriña de quien, como ella, lleva más de medio siglo viviendo en El Cau.

También en Santu Tomás tuvimos la suerte de hablar sobre otro lavadero, a finales de junio, aunque su estado era totalmente ruinoso:
"Estamos esperando a que el Ayuntamiento mande a alguien o nos dé materiales, aunque sea. Lo triste de todo esto es que hay políticos con raíces en este pueblo y ni se preocupan por ello", nos indicaba un vecino sobre un lavadero que estaba sin techumbre y sin agua. "Aquí siempre lo hicimos todo nosotros, desde las casas, que levantamos aquí en plena escombrera, que no había más que tierra y morrillos", apuntaba otro vecino sobre la historia de este lugar, estrechamente vinculado al pasado minero de Turón. Desconocemos si a día de hoy, casi un año después, el lavadero ha sido arreglado o no.

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