HOJA DE RUTA: De La Reguera Fuexo a Cutuperal, pasando por La Güeria y El Gurugú

Segunda Hoja de ruta de nuestra decimotercera temporada. En esta nueva entrega buscamos, como siempre, completar estos reportajes que tanto gustan y que después de casi trece años son una de las principales señas de identidad de esta web.
En las últimas ediciones (522-526) hemos visitado los siguientes lugares para vivir:
La Reguera Fuexo (parroquia de Turón)
El Gurugú (parroquia de Santa Cruz)
La Güeria (parroquia de Urbiés)
Cutuperal (parroquia de Santa Rosa)

En nuestro recorrido por los pueblos de Mieres nos encanta toparnos a los otros habitantes de nuestra zona rural, como estas dos preciosas novillas de Cutuperal que posaron para nuestro objetivo:
La fotografía se realizó a toma única, lo que da cuenta de que estas novillas son también excelentes modelos.

Nuestros pueblos están llenos de arte. Una muestra de ello es este hórreo de La Güeria:
Por el color de los materiales empleados, cabe pensar que un pájaro dibujado en 1948 convive con unas flores incorporadas en 2010. Aunque preguntamos a un vecino sobre este hórreo, no supo darnos más detalles sobre si entre A.V. y Paula, los nombres que figuran en la madera, hay algún parentesco o el porqué de estos dibujos. Si alguien puede aportar más información sobre este hórreo y su arte, estaremos encantados de conocerla.

En La Güeria no solo hay artistas plásticos, sino también artistas del bricolaje. Solo así se puede explicar esto:
Sí, alguien ha conectado un timbre eléctrico a una portilla de madera. No nos atrevimos a comprobar si funcionaba.

También en La Güeria hay artistas de la horticultura. Fíjense sino el espectacular patatal que rodeaba a esta casa:

Por cierto, hablando de plantas, seguro que los lectores más observadores habrán reparado que en la fuente se podían ver unas cuantas flores de hortensia:
Este detalle tiene una explicación tan sencilla como tradicional, y es que visitamos La Güeria el 24 de junio, día de San Xuan, cuando es tradicional enramar las fuentes con este tipo de flores.

Terminamos con una vista única y que en poco tiempo va a perderse para siempre, la que ofrece El Gurugú del cercano poblado de Bustiello:
Las vistas y un reportaje que gustó mucho fueron la mejor recompensa a una subida ardua, por un sendero empinado y con apenas quince centímetros de ancho y tomado por la maleza:
De los más de 350 reportajes publicados en Un lugar para vivir, el de El Gurugú fue, sin duda alguna, uno de los más complicados de producir, por lo difícil de llegar, lo escarpado del terreno y el abandono en el que se encuentra este caserío. Más allá de esas dificultades, nos complace haber podido documentar un lugar en el que hubo mucha vida y que, salvo sorpresa, en cuestión de poco tiempo dejará de existir.

Comentarios